Comensales masticaban su milanesa pisando a un muertito enterrado en el patio de una fonda en la GAM
La clientela de la cocina económica "Don Light" creía que el sabor especial del caldito venía del sazón de la abuela, pero la Fiscalía capitalina les acaba de echar a perder la digestión a los que acudían a comer a esa lugar. Las autoridades cayeron con palas a un cantón en la colonia Maximino Ávila Camacho para desenterrar a un sujeto de 26 años. El muchacho llevaba un mes sepultado bajo la tierra, exactamente en el mismo pedazo de patio donde la familia acomodaba las sillas para despachar la milanesa con papas y el agua de sabor.
El comedor quedaba a pasitos del Hospital Juárez en plena esquina de las calles Norte 1-B y Licenciado José Urbano Fonseca. Doctores y enfermeros que se saben de memoria la anatomía humana le entraban sabroso a la comida diaria sin oler ni sospechar que a unos centímetros de sus zapatos descansaba un ciudadano con severas huellas de v!oIencia. La familia dueña del negocio llevó el concepto de ambiente subterráneo a un nivel demasiado literal.
Las investigaciones indican que la familia García López usaba su local para mover sustancias ilícitas entre orden y orden. El muertito, identificado como Eumir, era compañero de la movida y también les ayudaba con la venta de estupefacientes.
Las lenguas oficiales dicen que los mismos administradores de la fonda lo mandaron al más allá y lo sembraron bajo el concreto porque supuestamente atacó a una de las hijas de la familia. El fulano terminó más tieso que el bolillo de hace dos días y sirviendo de tapete oculto para los tragones.
Para sacar al inquilino forzado se armó un operativo pesado con marinos, elementos de inteligencia y Protección Civil de la Gustavo A. Madero, espantando a los comensales que nada más querían su sopita aguada. La SSC y la Fiscalía detuvieron a los involucrados y le echaron candado al establecimiento. El local se llenó de patrullas y cintas de precaución, dejando a la clientela sin su fondita de confianza y con un asco que no se quita ni con un litro de sal de uvas.
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